¿Cuántas madres en periodo de lactancia viven bajo el yugo de la culpa? Yo he conocido varias, quizá muchas. Todas ellas me cuestionan, se sienten atrapadas por la culpa, por el remordimiento de no sentirse plenas en algunos periodos de su amamantamiento y me hacen recordar las veces que también me he sentido así. 


La lactancia materna es parte intrínseca de la maternidad, por ello es importante que todas las maternidades sean deseadas. Hay maternidades deseadas sin lactancia, pero no lactancias sin maternidades deseadas. Desde ahí llega el feminismo a hacerse presente.


En México, es tema de constante divulgación el poco porcentaje de bebés amamantados, pero solo algunas personas visibilizan el enorme porcentaje de mujeres que sí querían amamantar pero no lograron reunir las condiciones idóneas. Se asoma el patriarcado a etiquetarlas, "porque no quisieron" "por flojas", cuando en realidad hay todo un escenario que se sigue decorando solo por encima, campañas y foros sin soluciones radicales, de fondo. 


Es momento de que las madres dejen a un lado ese costal que vienen cargando, lleno de expectativas, de estereotipos. Muchas de ellas recibieron un crianza poco sensible y muy complaciente para los adultos. Crecieron creyendo que deben siempre agradar, siempre poder con todo, siempre estar 100%, esperando la aprobación, el "muy bien" "eres buena", y hoy, cuando un día de plano sienten que no pueden más, les cuesta trabajo pedir ayuda, o si la piden, les ataca el remordimiento. 


La ola feminista, la de los buenos tratos, de la lactancia informada y la empatía te abraza, te recuerda que tu lactancia es única, que cada día que luchas contra los micro machismos y el sistema patriarcal, estás haciendo y mucho. 


¿Cómo fue tu parto? ¿Pudiste decidir libremente la forma de parir y quién te acompañara? ¿Tuviste a tu bebé piel a piel después del nacimiento? ¿Recibiste asesoría para comenzar la extracción inmediata de calostro en caso de que tu hijo estuviera en UCIN? ¿Te facilitaron la lactancia exclusiva y a libre demanda? ¿Tuviste una pareja corresponsable que hiciera de todo mientras tú amamantabas? ¿Tu familia respetó tu decisión de amamantar sin saturarte de mitos y cuestionamientos? ¿Tu empleador te informó desde el embarazo que al regresar contabas con dos recesos de media hora por jornada de trabajo para extraer leche en un lugar digno e higiénico? ¿El profesional de la salud que llevaba el control de niño sano de tu bebé te alentó a que la lactancia fuera exclusiva 6 meses y complementaria 6 años? ¿Pudiste amamantar libremente en lugares públicos sin recibir críticas ni acoso? 


Si has respondido que sí a las anteriores interrogantes, ¡Felicidades! Ahora piensa, ¿Fue gracias a que pagaste por ello o está al alcance de toda la población?


Necesitamos con urgencia lactancias feministas, que nos permitan disfrutar la lactancia al máximo, llevarla de manera natural, con los menos obstáculos y las más facilidades. Sin culpas, sin calificativos, lactancias libres e informadas. Donde sea evidente cuando no está en tus manos seguir adelante, donde decir "hasta aquí" sea respetado y continuar jamás sea a costa de tu salud mental. 


Quizá la mayoría podemos, sí, físicamente, pero en condiciones, no todas, muy pocas lo logran. 


Este es un llamada a la acción. Sana tu herida de infancia, permítete decir sí, decir no, libérate de la culpa, olvídate de la aprobación, delega, pide ayuda, dedícate un momento al auto cuidado. Especialmente te invito a no juzgar a la compañera, ella tiene su realidad y enfrentarla es suficiente para cargar con más etiquetas, más bien ofrece ayuda y respeta si no es aceptada, quiere decir que hay algo más profundo que resolver primero. 


Gracias por ser y estar, sigamos revolucionando la manera de lactar.


Nos leemos en la próxima.


Mariana Villalobos  



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